Tommy Esquivel cumplió sus estudios de preparatoria en Estados Unidos este mes, sin embargo, enfrenta un futuro incierto y un escaso acceso a seguridad, licencia y documentos de identidad
Agencia Excélsior/LOS ÁNGELES.
Tommy Esquivel se graduó de bachillerato en la escuela Hollywood High School en California, con diplomas que premiaban su determinación y su historial de servicio.
Ansío ver lo que harás con tu futuro. Haz cosas importantes”, le expresó su maestra de Ciencias, Alycia Escobedo, en una nota de despedida.
Pero Esquivel, de 19 años, quien creció en Los Ángeles sin permiso migratorio, enfrenta obstáculos que le impiden sacarle el máximo provecho a su potencial.
Su acceso a la ayuda económica para estudiar en la universidad es limitado. En muchos estados no le otorgan licencia para conducir. Sin número de seguro social, no puede trabajar de manera legal.
Y, aunque ha vivido en EU desde que tenía nueve años, en cualquier momento podrían deportarlo a Guatemala.
Por primera vez, la mayoría de los inmigrantes indocumentados que se gradúan del bachillerato no goza de ninguna de las protecciones que les ofrecieron durante los últimos 10 años con el programa del gobierno de Barack Obama, que impedía que la mayoría de los llamados dreamers fueran deportados, además, se les brindaba acceso a empleos y ayuda para la colegiatura de la universidad.
El programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA) iba a ser una medida provisional para proteger a algunos de los inmigrantes más vulnerables: los jóvenes que llegaron al país cuando eran niños y se han criado como estadunidenses.
Esto sería así hasta que el Congreso hiciera una reforma de inmigración integral o, al menos, aprobara un proyecto de ley que les ofreciera una opción para obtener la ciudadanía.
Durante toda esta década, desde que entró en vigor el DACA en junio de 2012, se han registrado unos 800 mil jóvenes.
Esquivel es uno de los casi 100 mil jóvenes inmigrantes que esta primavera están llegando a la edad adulta en una situación de precariedad.
No sé hacia dónde me llevará todo el trabajo que he hecho. No sé qué puedo hacer”, comentó Esquivel, quien llegó de Guatemala a EU para reunirse con sus padres cuando estaba en tercer grado.
En la actualidad, 60% de quienes cuentan con la protección del DACA tienen 26 años o más.
Para mí, el DACA fue una prueba determinante para legalizar a millones de personas”, explicó Gaby Pacheco, una exestudiante indocumentada de 37 años.
El 12 de abril aceptaron a Esquivel en la Escuela de Cine de la Universidad Estatal de San Francisco. Lo festejó, pero luego analizó el panorama.
La mayor parte de su colegiatura sería cubierta por una beca estatal. ¿Pero cómo podría pagar 17 mil dólares de alojamiento y alimentación sin tener la posibilidad de trabajar?
Decidió inscribirse en Santa Monica College, una universidad comunitaria cerca de Los Ángeles, pues estudiando ahí podría vivir en su casa.
Siento que en este país yo no existo, como que no puedo ser parte de la vida del país”, comentó Esquivel.
Siento que podría hacer más, pero hay muchas limitaciones”.