Se cubren ahora gastos de educación y esparcimiento e, incluso, se usa la línea para compra de despensa
Agencia Excélsior
La escalada inflacionaria que comenzó desde inicios de año se ha traducido en un aumento en los precios y la reducción de la capacidad de pago de las familias, lo que ha orillado a que las personas busquen alternativas para adquirir productos y servicios, la más recurrente es el uso de tarjetas de crédito para cubrir gastos corrientes, como pagos de educación y esparcimiento, transporte e incluso comprar despensa.
“Las tarjetas de crédito se han convertido en una alternativa para que las familias cubran algunas de sus necesidades básicas, al no contar con liquidez inmediata para los gastos del día a día. No obstante, éste no es el mejor uso para estos plásticos, ya que si no se cubre el saldo total a final de mes, los intereses pueden generar una deuda impagable”, explicó Daniel Rojas, CEO de Rocket, plataforma que brinda asesoría financiera gratuita con el objetivo de impulsar la inclusión y movilidad financiera.
De acuerdo con estadísticas más recientes de la Asociación de Bancos de México (ABM) las tarjetas de crédito tienen una tasa de interés de 34.31% en promedio, 0.69% más que hace un año como resultado del incremento de la tasa de referencia del Banco de México.
Daniel Becker, presidente del organismo, descartó que el consumo de crédito pueda perder ritmo como resultado de las mayores tasas que han provocados los aumentos del referencial del banco central.
“Todavía no hemos visto una disminución de demanda ni tampoco se tiene prevista, aunque siempre hay un retraso entre la demanda de crédito y las tasas de interés. La historia, estadísticamente hablando, nos ha enseñado que la demanda de créditos se asocia mucho más a una expectativa de crecimiento económico”.
“NO HAY DE OTRA”
Para Javier González, padre de familia, no hay otra alternativa más que usar su tarjeta de crédito para adquirir la despensa completa de su hogar ante el encarecimiento generalizado de bienes y servicios.
“No hay de otra más que echar mano de estas herramientas para poder comprar todo lo que se necesita en casa, desde alimentos hasta productos de higiene personal, además de detergente para ropa, fórmula para bebé, pañales y uno que otro gustito”, indica luego de pagar dos mil 900 pesos de cuenta en una tienda de autoservicio.
Susana González, madre de familia, asegura que el uso de su tarjeta de crédito para la compra de la despensa no es exclusivo de este año en que se ha disparado la inflación, sino que es una estrategia que ha utilizado desde hace tiempo atrás para tener un poco más tiempo para cubrir este gasto.
“Siento que esta forma de pago me da solvencia económica porque me otorga un plazo más amplio para cubrir el gasto de la despensa que es uno de los más fuertes en el hogar”.


