México y EU, matrimonio difícil de romper

Según Erika Pani, estamos casados y no nos podemos divorciar; la relación va a irse construyendo y va a seguir así. Ambos países están conscientes de la importancia y por eso van a limar asperezas a la hora de sentarse a la mesa para discutir

Agencia Excélsior

México y Estados Unidos forman un matrimonio desde hace 200 años que difícilmente se romperá, pero que año con año debe renovarse y que en esta ocasión amerita la celebración, consideró Erika Pani, investigadora del Centro de Estudios Históricos del Colegio de México.

En charla con Excélsior, reconoció, sin embargo, que el festejo debe ser en un sentido crítico, a partir del cual se refuerce el trabajo en los ámbitos que preocupan de los dos lados de la frontera y se mantenga el ritmo en los temas en los que existe coincidencia.

“Somos vecinos; si nuestro matrimonio es un matrimonio mal convenido, no hay manera de separarnos, es una relación de enorme complejidad que ha tenido una serie de momentos históricos que han llevado de un enfrentamiento abierto a mediados del siglo XIX en el que Estados Unidos derrota a México y se lleva la mitad del territorio, a otros desafíos.

“Estamos casados y no nos podemos divorciar, la relación se va a ir construyendo y va a seguir así. Ambos países están conscientes y cuando digo los dos países me refiero a la diplomacia que está consciente de la importancia para ambos y eso va a limar asperezas a la hora de sentarse a la mesa para discutir temas que dividen”.

La creciente integración económica ha sido una de los grandes activos de la relación bilateral en estos dos siglos, que se demuestra con la construcción de mecanismos como el TLCAN, ahora el T-MEC, que pusieron de relevancia fuera de la política inmediata, de las urgencias y de solo los contactos Ciudad de México y Washington, el alto nivel de colaboración en sectores como el empresarial, cadenas productivas, la academia, la frontera y sus respectivas sociedades, apuntó la doctora Pani.

“Es un cambio de visión importante (el TLCAN), pero yo diría que se inscribe más en la continuidad que Estados Unidos es el centro de ese arreglo económico y lo que sí hace es institucionalizar la relación y proveerla de ciertos espacios para la solución de disputas. Yo creo que eso es novedoso e interesante.

“Yo creo que tiene que celebrarse la relación, es una de las fronteras modernas más estables del mundo, más cruzadas, que reúne a dos sociedades profundamente desiguales y que, sin embargo, se ha sabido manejar de manera inteligente y productiva”, subrayó.

Empero, la integración económica de Estados Unidos y México junto a Canadá no vislumbra en un futuro inmediato que esta pueda sumar a otras naciones en América Latina como ha sido propuesta por el presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador. Algo similar a la Unión Europea.

“Los costos políticos de sacrificar ciertas cosas para construir en común un mercado de todo, un mercado sobre todo de gente, economía, lo veo muy difícil. Creo que desafortunadamente no tenemos la visión optimista de cómo se vería eso y, por otro lado, el peligro que nos acecha de que podemos volver a caer en una relación tan problemática que termine en una guerra, que es un poco lo que echó para adelante a los europeos en su momento

“La apuesta a algo supranacional tiene mucha lógica, pero exige una serie de consensos y una serie de disposiciones que los países estén dispuestos a sacrificar una serie de cosas que no veo, desafortunadamente”.

HISTORIA

Momentos de tensión y hasta riesgo de ruptura entre Estados Unidos y México a lo largo de estos 200 años fue cuando ambos enfrentan sus propias guerras civiles, la guerra de 1847 en la que México perdió la mitad de su territorio y en el siglo anterior la expropiación petrolera de 1938, con afectaciones a intereses norteamericanos.

Más recientemente, los desencuentros políticos que han sido superados.

En cuanto a alianzas, reconoce la académica, el respaldo en la primera y segunda guerra mundial, así como durante la intervención francesa a nuestro país.

“Dentro de todo, la coincidencia de visión que tienen Franklin D. Roosevelt y Lázaro Cárdenas de que el Estado tiene que hacer cosas para prevenir crisis como la de 1929 y para asegurar cierto bienestar entre los ciudadanos estadunidenses y mexicanos.

“Sobre todo, en un momento en que se asoman las negras nubes de la Segunda Guerra Mundial es mucho más importante mantener una buena vecindad con el vecino inmediato que responder a aquellos intereses estadunidenses que se sienten agredidos por la política del estado revolucionario mexicano”.

LA MIGRACIÓN, MANZANA ENVENENADA DE LA RELACIÓN

En materia de migración, aunque es un tema que existe desde la Segunda Guerra Mundial con el programa Bracero en 1942, Estados Unidos y México no han logrado ponerse de acuerdo en una verdadera estrategia conjunta que alivie la necesidad de miles de familias de ir a trabajar a Estados Unidos y logre compensar la necesidad de mano de obra en aquella nación.

Donald Trump, advierte la historiadora del Colmex vino a poner en vilo la relación a partir de este fenómeno creciente de la migración de mexicano y en general de centro y sudamericanos.

“Yo creo que fue una pesadilla para el mundo (la presidencia de Trump). Una política exterior motivada por el hígado, por la revancha, por el que ‘es que se ríen de nosotros’, además con una visión no realista de lo que Estados Unidos desempeñaba en el plano internacional. Para México, el hecho de que decidiera que su bandera electoral iba a ser asegurar la frontera y deshacerse de los migrantes y la atracción política que eso tuvo”.

En este sentido, Erika Pani observa un mensaje peligroso en ambos lados de la frontera con discursos políticos, que no ayudan a lograr acuerdos en beneficio de las poblaciones. Por un lado, el odio a los migrantes y por el otro la bandera de la soberanía energética.

“Éste es un momento que nos muestra lo complicado y corrosivo que puede ser utilizar temas de la política exterior para movilizar la política doméstica. Este cliché de que la mejor política exterior es la interior, pero lo que vemos aquí en el caso de los republicanos el discurso del temor a los inmigrantes, desde una realidad que no existe, de que son peligrosos, realmente la población migrante tiene unas tasas de criminalidad más baja, pagan impuestos y trabajan.

“Y creo que está pasando algo —no similar— en la misma lógica política de sacar la bandera de la soberanía, la soberanía energética, una discusión un poco ciega a costos y beneficios a mediano y largo plazo”, sostuvo.

Visión de EU

Para el gobierno de Joe Biden, en voz del embajador Ken Salazar, éstos son episodios históricos que han marcado los 200 años de la relación bilateral.

Uno es el de ideales de libertad e igualdad, que propiciaron la independencia de las 2 naciones.

La amistad entre los presidentes Abraham Lincoln y Benito Juárez a mediados del siglo XIX.

“Cuando ambas naciones se encontraban en una encrucijada compartieron una estrecha amistad. Aunque nunca se conocieron formaron un vínculo duradero basado en sus principios que ha sido una base de la relación”, según el embajador estadunidense Ken Salazar.

También hacia una Unión más Perfecta, la recepción de miles de esclavos por parte de México que huían de Estados Unidos a mediados del siglo XIX.

La Celebración del 5 de mayo, la batalla de México contra las tropas francesas que impidió que la nación europea se involucrara en la guerra civil estadunidense.

Madero y el Plan de San Luis, cuando Estados Unidos se convirtió en un lugar seguro para Francisco I. Madero que huyó en octubre de 1910 a San Antonio en Texas donde redactó el Plan de San Luis.

En Unidos contra la Tiranía y por la Prosperidad, se recuerda el apoyo del Escuadrón 201 de la Fuerza Aérea Expedicionaria mexicana y su lucha con las tropas aliadas en el Pacífico. El momento sentó las bases de colaboración en el futuro y surgió el Programa Bracero para que de 1942 a 1964 trabajadores mexicanos laboraran de manera regular en Estados Unidos.

Otro capítulo que destaca es el de la presencia del expresidente John F. Kennedy en México en 1962 para reunirse con el presidente Adolfo López Mateos.

Se demostró el poder de la diplomacia y el diálogo con su visita en 1962 que significó uno de los momentos más sobresalientes de la diplomacia bilateral ya que se sentaron las bases para que Estados Unidos devolviera a México El Chamizal.

En Prosperidad Compartida, Estados Unidos destaca el TLCAN, hoy T-MEC que sentó las bases para unir a los tres países de la región e iniciar el camino para una mayor colaboración económica y de prosperidad.

Uno más de los episodios que resalta la administración Biden de estos 200 años es la Unidad ante la Adversidad cuando luego del huracán Katrina en Nueva Orleans en 2005, por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial fuerzas armadas uniformadas de México pisaron suelo estadunidense para brindar a apoyo a la población.

20 años antes, se respaldó a México durante los sismos de 1985 y también en el de 2017.

Una Nueva Era de la Relación surge en las actuales administraciones Biden y López Obrador que retoman el trabajo conjunto en materia económica, de seguridad, migración e infraestructura.

“El Diálogo Económico de Alto Nivel nos permite profundizar la relación mientras trabajamos juntos para tener una frontera moderna, segura y eficiente. A la par de trabajar por un sistema migratorio ordenado y humano. Trabajamos juntos para terminar con la pandemia”, según Salazar.

Además, se retomó la Cumbre de Líderes de América del Norte que tendrá verificativo la segunda semana del mes de enero de 2023 en la Ciudad de México.