Los tradicionales diablos aceitados tomaron las calles de la comunidad oaxaqueña de San Martín Tilcajete, en el carnaval previo al inicio la Cuaresma
Agencia Excélsior
Los diablos aceitados salieron ayer a las calles de San Martín Tilcajete, comunidad ubicada a 30 kilómetros de la capital de Oaxaca, para hacer sus últimas travesuras.
Esto como parte del carnaval que se realiza previo al Miércoles de Ceniza, que marca el inicio de la Cuaresma.
Los diablos,que son muchos niños, niñas y adolescentes, se pintan con aceite quemado de motor o aceite vegetal y tallan máscaras de animales o demonios, parte de una tradición que se remonta a más de un centenario.
Los menores, que son observados por adultos desde las puertas y ventanas de sus casas, persiguen a quienes van pasando por la calle.
El carnaval representa una sátira de los preceptos que marca la religión.
Los organizadores destacan que la salida de los diablos que persiguen a la gente, representa la posibilidad de dejarse llevar a los placeres.



