“¿Quién es ese que anda ahí? Es Cri-Cri, es Cri Cri»

Mario Iván Martínez publicó el libro De niños, pianos y un grillito y platicó detalles sobre esta celebración al personaje y a su autor, don Francisco Gabilondo Soler

Agencia Excélsior

¿Quién es ese que anda ahí? Es Cri-Cri, es Cri-Cri. ¿Y quién es ese señor? El Grillo Cantor”. Ante los oídos de los escuchas en México y Latinoamérica, tal rúbrica es plenamente identificable para presentar al personaje creado por el compositor mexicano Francisco Gabilondo Soler (1907-1990).

Cri Cri se estrenó al mundo el 15 de octubre de 1934, a las 13:15 horas, en el primer programa radiofónico de Soler en la XEW, donde él tocó el piano y fue acompañado por el violinista Alfredo Núñez de Borbón. Desde ese momento, todos los programas de radio en los que participó el compositor originario de Orizaba, Veracruz, iniciaban con tal rúbrica.

De aquel primer diálogo de El Grillito Cantor, como el personaje principal del universo fantástico de las canciones de Francisco Gabilondo Soler, han pasado casi 90 años, mismos que no pasarán desapercibidos.

Es así que los festejos inician con la publicación del libro De niños, pianos y un grillitoEl pequeño Gabilondo, autoría del actor y escritor Mario Iván Martínez, embajador de Francisco Gabilondo Soler, que cuenta con ilustraciones de Juan Gedovius y el respaldo de GABSOL, la empresa que maneja y administra su obra, presidida por Tiburcio Gabilondo Gallegos, hijo del compositor mexicano.

En entrevista exclusiva con Excélsior, Tiburcio Gabilondo Gallegos compartió algunas memorias acerca de su padre, entre ellas la infancia del compositor, que es de donde parte este libro y es al público que va dirigido fundamentalmente: los niños.

Tengo 24 años de recuerdos y conversaciones que tuve con mi padre, porque yo soy de su última camada, aunque no soy el más chico. Tuve largas conversaciones y es la parte más interesante, porque era un señor muy intelectual, que no presumía de serlo, y conversar con él era la cosa más grata del mundo. Se podía platicar con él de cualquier tema. No había reservas, tampoco cuestiones prohibidas.

Él exponía con vehemencia y claridad sus argumentos después de haber estudiado o reflexionado mucho sobre algo, y también te permitía tener tu propia visión de las cosas. Te podía corregir el lenguaje, pero no las ideas y eso era muy bonito.

Acerca de su infancia, era muy interesante, porque uno supondría que con tantas canciones bonitas, pues su infancia sería maravillosa. Y sí, hubo una parte que fue privilegiada, porque vivía en una ciudad pequeña, pero que estaba comunicada con el mundo. Orizaba, a principios del siglo XX, estaba en medio de Veracruz y la Ciudad de México. Veracruz era la entrada al país y todo pasaba por Orizaba, de modo que estaban muy conectados con el mundo. Además, era un lugar hermosísimo rodeado de cerros, agua, vegetación, naturaleza y él tenía la libertad, que no tienen muchos niños actualmente, de poder irte al campo a jugar y tener amigos, jugar en la calle.

Pero no todo fue tan bonito. También le tocó enfrentar cosas duras, como los percances alrededor de la Revolución. Le tocó también la separación de sus padres, la muerte de dos hermanos pequeños y vivir con una abuelita súper cariñosa y generosa con él, a quien luego le tocó perder muy temprano, cuando empezaba a ser adolescente. A veces idealizamos la imagen de que todo es bueno y bonito, pero en la infancia suceden muchas cosas y es tu preparación para ser adulto”, relató Tiburcio Gabilondo Gallegos en charla virtual.

El hijo del compositor mexicano destacó que en todo ello repara el libro de Mario Iván Martínez y que los lectores se identificarán con el personaje.

No todo es perfecto, pasan cosas, pero sales avante y, en ese sentido, lo que ha hecho Mario Iván con este ejercicio literario, es muy bueno, porque justamente no hay una complacencia de idealizar, sino que es un muy buen retrato de aspectos de la infancia de Francisco Gabilondo Soler. “Mario Iván fue muy atinado en las lecturas, en los puntos, que son muy claves para sustraer y poder compartir; es muy linda la manera en que lo forjó y es compartible e identificable para muchos niños contemporáneos”, enfatizó.

CERCANO A LOS NIÑOS

Con De niños, pianos y un grillitoEl pequeño Gabilondo, Mario Iván Martínez completa un tríptico literario que aborda la infancia de tres artistas de nivel mundial: un pintor, una poetisa y ahora un compositor, tras las publicaciones de De nidos, estrellas y girasoles. El niño Vincent van Gogh, que obtuvo el Premio al mejor libro infantil 2021 de la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana, CANIEM, y De niñas, disfraces y un soneto y La infancia de sor Juana Inés de la Cruz.

Hubo, naturalmente, un preámbulo importante a lo largo de todos los años que preceden esta producción; años de complicidad y de propiciar juntos los proyectos escénicos y discográficos. Adentrarme en la mente de don Francisco Gabilondo, de su creatividad, su producción, su ingenio, su inmensa cultura, pero, ahora, de manera muy directa a través de su hijo (Tiburcio Gabilondo), quien, de viva voz, se nutrió de este hombre renacentista.

Me pareció muy lógico y congruente que esta relación tan deliciosa que se vino gestando desde 2007 culminará ahora en un proyecto que, de manera un tanto fortuita, llega a unirse a mi trabajo como embajador de la obra de El Grillito Cantor y que, de pronto, claro, nos damos cuenta que está este aniversario importante y me doy a la tarea de sentarme con Tiburcio, de escucharlo y grabarlo. La metáfora es como si un sastre recibe un tráiler de diversos rollos de casimir y tú sólo tienes la posibilidad de hacer un solo traje”, señaló Mario Iván Martínez.

El autor precisó que el texto, “pretende poner en contacto a los niños con los años formativos de estos gigantes del arte y don Pancho es un gigante en el rubro de la creatividad, la música y la literatura infantil”.

Una vez que tuve la información, había que recrear un cuento; proponer una historia y un ente literario que explorara y recreara también la entrañable relación que tenía don Pancho, como lo dijo Tiburcio, con su abuela, su padre; su encuentro con Agustín Lara, la música. Es decir, la base primigenia, la parte medular, son hechos reales indiscutibles, pero también, por supuesto, había que echar mano de la creatividad de la imaginación, acortar ciertos eventos, modificar, para dar a luz a un entero congruente con los trabajos anteriores.

Para mí, lo más importante era que floreciera un nuevo proyecto de la mano de GABSOL. El escrutinio de Tiburcio fue sumamente importante para este trabajo y no sólo por los hechos, lo histórico y las referencias, sino por el privilegio de trabajar con un hombre de amplísima cultura, generosidad, siempre cargado de ese buen humor que también caracterizaba a las frases de don Pancho, heredero de ese buen humor, por llevar la administración de este legado maravilloso. A él, mi agradecimiento constante”, dijo.