Esa semilla, siempre autónoma, no se extinguió; y, aunque grandes esfuerzos se han hecho para institucionalizarla, no ha florecido a nivel de las acciones concertadas por múltiples artistas del país.
Agencia Excélsior
Mucho se ha escrito del fortalecimiento de la danza contemporánea independiente a partir del terremoto de 1985.
Bailar en la calle, a la par que se ayudaba a las brigadas al rescate de personas desaparecidas, fue la tarea de múltiples grupos y colectivos de creadores como Laura Rocha, Cecilia Appleton, Francisco Illescas, Serafín Aponte, Arturo Garrido y muchos otros más; participantes para la ayuda mutua, generosa y en ánimo de responsabilidad hacia los otros. Fue algo admirable.
Desde entonces, ellos mismos y otros más han diversificado su vida profesional para entrar en los caminos del altruismo, sin más recompensa que la experiencia de hacerlo.
La investigación formal y el fortalecimiento técnico quedaron en pausa ante la prioridad de ver por el prójimo y brindar un acercamiento empático que hiciese de apoyo solidario, a la vez de evidenciar que los que se dedican a la danza son personas iguales a su público.
No todo sucedió en la calle. También en los grandes foros, como el Auditorio Nacional, compañías como el Ballet Teatro del Espacio de Gladiola Orozco y Michel Descombey, llevaron a cabo funciones a beneficio de los damnificados y procuraron que los ingresos totales se les entregaran de forma directa a quienes lo habían perdido todo.
Esa semilla, siempre autónoma, no se extinguió; y, aunque grandes esfuerzos se han hecho para institucionalizarla, no ha florecido a nivel de las acciones concertadas por múltiples artistas del país.
Por ejemplo, las infancias marginadas en barrios penetrados por el narco en Mazatlán, Sinaloa, tuvieron contacto con integrantes del grupo Delfos, que ya tenían experiencia mostrando su trabajo para las trabajadoras sexuales de La Merced, aquí en la Ciudad de México.
Max Corrales, víctima de asesinos que el negligente gobierno sinaloense dice no haber localizado, trabajaba en varias ciudades con grupos autogestivos de hip-hop.
Otras experiencias similares las siguen realizando Leticia Alvarado, Rolando Beattie, compañía Antares, compañía Lux Boreal, Rosario Armenta, Rocío Becerril y Gabriela Medina y su Proyecto Chamaco, en La Granja Centro de Arte, por mencionar algunos ejemplos.
Siempre la fuerza de la autogestión y la organización solidaria espontánea serán la conmemoración más trascendente frente a los terremotos de 1985 y 2017.


