El escritor mexicano acaba de publicar La invención de todas las cosas, su libro de ensayos más ambicioso
Agencia Excélsior
Hacer la autopsia de la ficción, tratar de entender cómo funciona. Después de tres décadas de escribir ficciones, tres lustros de imaginar el tema y cuatro años intensos de trabajo, el escritor mexicano Jorge Volpi (1968) entrega La invención de todas las cosas (Alfaguara), su libro de ensayos más ambicioso.
Es una historia de la ficción. Entendiendo por ficción todas las formas mentales que construimos para darle sentido al mundo, al universo y a nosotros mismos”, afirma el narrador en entrevista.
O, desde otra perspectiva, es una historia de cómo nos contamos historias y de cómo lo que nos hace humanos es la capacidad que tenemos de contarnos historias y de traducir la realidad en ficciones”, explica.
El novelista, cuentista y ensayista detalla que este título “es una historia global de todo tipo de ficciones: míticas, religiosas, políticas, sociales, familiares, amorosas, científicas, artísticas, literarias, audiovisuales, digitales. Los seres humanos hemos anhelado las ficciones desde la antigüedad. Y una vez que aprendimos a construirlas, no dejamos de hacerlas”.
Para el maestro en Letras Mexicanas por la UNAM y doctor en Filología Hispánica por la Universidad de Salamanca (España) todo es ficción, hasta la memoria. “Pero es importante entender que si incluso la mentira es ficción, esto no significa que la ficción siempre sea mentira.
La ficción también va construyendo lo que llamamos verdades parciales. Las verdades de la ciencia, las que permanecen como explicación del mundo y como forma de predecir el universo, pero que se sostienen mientras no aparezca una ficción más eficaz”, agrega.
El Premio Alfaguara de Novela 2018 por Una novela criminal considera que el ser humano ha construido dos tipos de ficciones. “Las alentadoras, que nos hacen creer que somos iguales, que merecemos los mismos derechos; borramos las pequeñas diferencias en aras de la idea genial de ficción que es la humanidad.
Y, por otro lado, tenemos las ficciones de exclusión, de diferencia, de discriminación, por todo tipo de pequeñas cosas: el lugar donde creces, el color de piel o de pelo”, agrega.
Aclara que el arte, la literatura y la música también son ficción. “Son las maneras como nos reproducimos en la ficción, cómo creamos relatos alternativos de nosotros, para tratar de vivir otras vidas, de vivir en los personajes, de ser otros”.
Volpi admite que actualmente la ficción ha adquirido dimensiones antes no vistas. “Nos hemos convertido en una especie de cyborgs. Traemos integrada en el cuerpo una computadora de bolsillo; lo que hace que todo el tiempo estemos bombardeados por ficciones y, además, con la capacidad de hacerlas nosotros mismos en tiempo real.
Eso no existía en otros momentos y nos está enloqueciendo, en el sentido de no tener esos límites entre lo que parecía real y las ficciones que creabas. Por eso es vital dar clases de ficción a los jóvenes, quienes están conectados todo el día, para que aprendan a distinguir las ficciones profundas de las banales y adquirir una mirada crítica”, señala.
El autor, quien vive y trabaja en España, desea que este ensayo llegue a lectores de todas las edades, por eso lo escribió con humor. “Quería que hubiera personajes de ficción comentando. Por eso aparecen Gregorio Samsa, el bicho de La metamorfosis, de Franz Kafka, y Felice Bauer, quien era la novia de Kafka mientras escribía esta novela; ambos dialogan antes y después de cada uno de los ocho capítulos”.


