La experta Julia Carabias alerta que se están consumiendo más recursos de los que se pueden reponer y que, además, ya hay más ganado que fauna silvestre
Agencia Excélsior
La investigadora Julia Carabias Lillo advirtió que se está extrayendo más de la naturaleza de lo que puede reponer, y lo peor es que se están alterando los sistemas que regulan la vida en el planeta.
En la Cumbre de Rectoras y Rectores de Universidades Mexicanas por la Acción Climática, organizada por la UNAM y el Tecnológico de Monterrey, Carabias dijo que el mundo no sólo enfrenta un desafío climático, sino una crisis ambiental profunda que alimenta y amplifica otras crisis sociales, económicas y sanitarias.
“El cambio climático, la pérdida de biodiversidad y el colapso hídrico son ya la madre de todas las crisis”, alertó.
Delineó un panorama alarmante: desde islas de plástico del tamaño de Francia hasta una producción de mil 400 millones de celulares al año, pasando por la transformación de la mitad del planeta para uso ganadero.
“Estamos produciendo basura a niveles insostenibles. La masa de peces ya es menor que la de plásticos en el océano”.
Explicó cómo la producción de alimentos se ha convertido en uno de los mayores motores de la emergencia ambiental, al generar 20% de los gases de efecto invernadero, consumir 70% del agua limpia disponible y liberar grandes cantidades de metano.
“La Tierra ya se salió de los rangos de estabilidad climática en los que surgió la civilización humana”, expuso.
México, explicó, supera ya el aumento promedio global de temperatura con más de 1.4° C, lo que se traduce en sequías, huracanes más intensos, pérdida de hábitats y fenómenos extremos, particularmente en regiones como la península de Yucatán y el norte del país.
En cuanto a la biodiversidad, la situación es crítica: “Hemos perdido 11 de los 12 millones de hectáreas de selva húmeda; el 95% de los endemismos mexicanos podrían desaparecer si el planeta sube 1.5° C más. Hoy hay más cabezas de ganado que fauna silvestre”, lamentó.
Dijo que las soluciones existen, y que deben pasar por políticas de deforestación cero, reformas energéticas y alimentarias, infraestructura resiliente, economía circular y, sobre todo, una fuerte incidencia de la ciencia en las políticas públicas.
“Sólo se ha recuperado un sistema planetario: la capa de ozono. Y fue gracias a la ciencia y a un acuerdo global”, dijo.


