Comunicado | San Cristóbal de Las Casas
El Fiscal General del Estado, Jorge Luis Llaven Abarca; la secretaria de la Mujer e Igualdad de Género, Dulce Rodríguez Ovando, y la activista Susi Bentzulul, compartieron con alumnas y alumnos del Conalep No. 171 el Decálogo Humanista para la Protección de Mujeres, Niñas, Niños y Adolescentes, impulsado bajo el liderazgo del Gobernador Eduardo Ramírez Aguilar, con el objetivo de fortalecer la cultura del respeto, la igualdad y la prevención de la violencia.
Durante su intervención, el Fiscal General expresó su preocupación por la incidencia de delitos de violencia familiar y violencia sexual en Chiapas, e hizo un llamado a la comunidad estudiantil a sumar esfuerzos para romper con los patrones de conducta violenta que afectan el desarrollo pleno de las personas, en especial de las mujeres y niñas.
“Hagamos del Conalep un espacio libre de violencia. Todo Chiapas debe ser un espacio libre de violencia, así que tenemos que trabajar por esa mentalidad ustedes como sociedad y nosotros como autoridad. Venimos a platicar con ustedes porque serán las y los futuros profesionistas, y queremos que reflexionen sobre este mensaje de igualdad y de respeto entre hombres y mujeres”, apuntó.
A su vez, Dulce Rodríguez dijo que por indicaciones del Gobernador están trabajando en diferentes temas, principalmente en la prevención de la violencia en casa y en las juventudes, además del bullying, e hizo un llamado a trabajar en unidad, desde las instituciones educativas, las familias y la sociedad, para erradicar todo tipo de violencia y discriminación.
La alumna Alondra Joselyn Ayanegui Pérez, reconoció estos esfuerzos y el compromiso de escuchar, proteger y garantizar los derechos de las infancias y juventudes. “Vamos a construir un Chiapas más justo, humano y con oportunidades para todas y todos”, señaló.
Finalmente, la coordinadora de Planteles del Conalep Chiapas, Cecilia Franco Zapata, y Directora del plantel número 171, Victoria Ruiz Olvera, coincidieron en que el Decálogo Humanista invita a educar con valores, fomentar la igualdad, empatía y corresponsabilidad social, así como a construir entornos seguros donde cada niña, niño y adolescente pueda crecer libre de violencia, con oportunidades, y la certeza de que su voz es escuchada.


