¿Cuántas bombas nucleares podría fabricar Irán con el uranio que le queda?

El OIEA reveló que el uranio al 60% oculto en los túneles de Isfahán es suficiente para que Irán fabrique varias armas nucleares

Agencia Excélsior | Ciudad de México

Tras los masivos bombardeos ejecutados por Estados Unidos e Israel en junio pasado contra el programa nuclear de Irán, muchos se han preguntado qué capacidad le queda realmente a la República Islámica. Hoy, el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) disipó las dudas.

Según el responsable de la vigilancia nuclear de la ONU, gran parte del material más peligroso de Irán no fue destruido, pues está oculto en un complejo de túneles en Isfahán, un búnker que parece haber resistido la ofensiva y que alberga uranio con una pureza técnica que coloca a Irán a un solo paso de la bomba.

La cifra clave: uranio suficiente para 10 armas

Para entender la magnitud del riesgo, hay que mirar los números del OIEA. Antes de los ataques de junio, se estimaba que Irán poseía 440.9 kg de uranio enriquecido al 60%.

Su director general, Rafael Grossi, confirmó este 9 de marzo que al menos la mitad de ese inventario -mayor a 200 kilos- se encontraba en Isfahán durante la última inspección y, según imágenes satelitales, el material probablemente sigue allí.

De acuerdo con los criterios técnicos del Organismo Internacional de Energía Atómica, si Irán decidiera llevar ese uranio del 60% al 90% (grado armamentístico), tendría material suficiente para fabricar aproximadamente 10 bombas nucleares.

Aunque las plantas de enriquecimiento de Natanz y Fordow sufrieron daños severos durante los primeros ataques israelíes del año pasado, el inventario de Isfahán permanece como un «seguro de vida» nuclear para el régimen iraní.

¿Qué significa «enriquecido al 60%»?

Para cualquier persona, la diferencia entre el 5%, el 60% o el 90% puede parecer lineal, sin embargo en la física nuclear no lo es. El uranio que se usa en las centrales eléctricas civiles suele estar enriquecido apenas al 3.5% o 5%.

El salto al 60% es el más difícil y costoso de lograr. Una vez que un país alcanza ese nivel de pureza, ha realizado casi todo el trabajo técnico necesario para llegar al 90%, que es el estándar necesario para una ojiva nuclear.

En términos simples: Irán ya superó la parte más difícil del proceso; lo que le falta es un paso técnico relativamente breve y rápido.

Isfahán: el búnker que sobrevivió

El complejo de túneles en Isfahán se ha convertido en el epicentro de la tensión. Mientras que las instalaciones de superficie en otras regiones fueron blanco de misiles, este búnker subterráneo es el único objetivo estratégico que no muestra daños graves.

La hipótesis generalizada es que el material sigue allí», afirmó Grossi.

El director del OIEA señaló que no se han detectado movimientos de camiones o logística pesada que sugieran que el uranio fue trasladado antes o después de los ataques. Sin embargo, existe un «agujero negro» informativo: Irán no ha permitido el regreso de los inspectores a las zonas bombardeadas ni ha actualizado el estado de sus reservas desde junio.

Pero, es importante distinguir entre tener el material y tener una bomba. El OIEA ha sido enfático en que, hasta el momento, no tiene indicios creíbles de que Irán tenga un programa coordinado para ensamblar un arma nuclear (poner el uranio dentro de un misil y detonarlo).

Sin embargo, la administración de Donald Trump y el gobierno israelí justificaron los ataques de junio argumentando que Irán se estaba acercando demasiado a la «capacidad de ruptura» (breakout time), el tiempo mínimo necesario para producir suficiente uranio de grado militar para una bomba.

Aunque Trump aseguró en su momento que el programa iraní había sido destruido, los datos de Grossi sugieren que el corazón del arsenal potencial sigue intacto bajo las montañas de Isfahán.

¿Qué sigue para la seguridad global?

El escenario actual es de una «ceguera técnica» peligrosa. Sin inspectores sobre el terreno y con cámaras de vigilancia desconectadas o destruidas, el Organismo Internacional de Energía Atómica solo puede basarse en estimaciones y satélites.

La comunidad internacional observa ahora con atención si Teherán utilizará este remanente de uranio como moneda de cambio en una futura negociación o si, ante la presión militar, decidirá dar el paso final hacia el enriquecimiento al 90%.