ENTRELÍNEAS | Malabares en salud

El gobernador removió de la Secretaría de Salud a un especialista del ramo como Omar Gómez Cruz y en su lugar designó a uno de sus más cercanos amigos: Luis Ignacio Avendaño Bermúdez

Por Jorge Ceballos

De forma inesperada este sábado el gobernador Eduardo Ramírez Aguilar sorprendió a muchos al anunciar el relevo de titular de la Secretaría de Salud, removió de esa importante posición gubernamental a un especialista del ramo como Omar Gómez Cruz y en su lugar designó a uno de sus más cercanos amigos: Luis Ignacio Avendaño Bermúdez, quien de medicina sabe lo mismo que usted y yo de astronomía.

El motivo principal de ese movimiento o enroque solo lo sabe el gobernador Ramírez Aguilar, sin embargo, lo que se tiene que ver y analizar desde diferentes aristas es que, Avendaño Bermúdez no es la persona idónea para estar al frente de la Secretaría de Salud. No es descalificar a priori la designación del expresidente del Congreso del Estado, simplemente lo que ocurre que su formación académica debería de ser el primer obstáculo para ser quien vele por la salud de millones de chiapanecos.

Seguramente habrá quien diga que Luis Ignacio es un hombre de todas las confianzas del gobernador. Eso no se discute. También existirán quienes digan que es un funcionario pulcro y preparado, sin embargo, su historia siembra dudas.

Quizá en favor del que muchos consideran el neo santo de la administración estatal juegue el hecho de que recientemente obtuvo el título como licenciado en Derecho y posteriormente la maestría en Derecho Constitucional y Amparo, solo que, en la Secretaría de Salud las decisiones en torno a la infraestructura hospitalaria, prevención de enfermedades, abasto de medicamentos y políticas sanitarias se requieren conocimientos especializados en medicina humana, algo de lo que carece el “flamante” nuevo titular de dicha dependencia estatal.

No basta que con hacerse rodear de un grupo de médicos expertos que le hablen de infraestructura, medicinas y prevención de enfermedades, el titular de la Salud en Chiapas y en todo México, debe ser un profesional del ramo.

En este caso surge la doble moral de muchos de quienes vivimos en Chiapas, y le explico el porqué: cuando en el gobierno de Rutilio Escandón Cadenas se nombró como secretario de Obras Públicas al pusilánime de Ángel Carlos Torres Culebro, muchos alzaron la voz y acusaron un acto de corrupción de ambas partes, porque ahí se requería a un arquitecto o ingeniero.

Es más, cuando comenzaron a caérsele los domos en Motozintla, esos mismos que señalaban que era un acto de corrupción el nombramiento de un abogado en Obras Pública pedía la cabeza de Ángel Torres, el punto acá es más fuerte, porque en la Secretaría de Salud por lo que se vela es por la salud y la vida de las y los chiapanecos.

¿Acaso se va a esperar a que por la inexperiencia y el desconocimiento en salud de Luis Ignacio Avendaño comiencen a morirse chiapanecos para señalar que es un error su llegada a esta posición?

Y para aquellos que creen que Luis Ignacio es la hermana de la caridad y la panacea de la honestidad encarnada, solo hay que recordarles que, en su último año de administración en la alcaldía de Comitán las cuentas no le cuadraban, al grado que los empleados del ayuntamiento no pudieron cobrar sus prestaciones de fin de año y por ello, un grupo de los afectados se plantó en el hotel Lagos de Montebello de aquella ciudad para exigir el cumplimiento del aguinaldo.

Pero si quieren más en torno del que hoy quieren vender como uno de los funcionarios más honestos, solo hay que recordar que a su paso por la delegación de la extinta Sedesol en 2017 cuando el sismo, desde esa dependencia se gestó un fraude al reportarse el pago de apoyos a damnificados a los que ni siquiera censaron… Hasta la próxima.