El próximo jefe nato de la UNAM debe tener capacidad de interlocución tanto adentro de la institución como hacia afuera, con gobiernos y legisladores, señala la directora del Instituto de Investigaciones Jurídicas
Agencia Excélsior
De cara al proceso de la sucesión de la Rectoría de la UNAM, la directora del Instituto de Investigaciones Jurídicas, Mónica González Contró, consideró que la institución necesita un jefe nato, hombre o mujer, con perspectiva de género, que coloque esta agenda como algo urgente y estratégico.
“Necesitamos alguien que coloque la igualdad como un tema prioritario, que esté en el centro del rumbo al que debe dirigirse la Universidad, con estas dos visiones: urgente y estratégica, del futuro. La biología no determina la perspectiva de género porque aunque las mujeres hayamos experimentado la discriminación, no necesariamente hay una perspectiva de género en todas las mujeres; entonces necesitamos alguien que lo entienda”, planteó.
González Contró, la primer mujer en dirigir el Instituto de Investigaciones Jurídicas, señaló que el nuevo rector o rectora necesita tener un conocimiento profundo de la Universidad, capacidad de diálogo con todas las diversidades de la institución, así como una interlocución hacia al exterior con el gobierno federal, el Congreso de la Unión y los estados donde está presente.
“También que tenga enfoque de derechos humanos, de ver cómo la Universidad camina más hacia la inclusión de personas indígenas, de personas con discapacidad”, agregó.
También debe ser una persona apartidista, de integridad intachable.
“Que no tenga ni filias ni fobias ni animadversión por algún partido político, pero tampoco filiación con ninguno; que tenga claro qué es la autonomía universitaria y que nuestra fuerza precisamente reside en esta autonomía”, dijo.
UN GRAN PENDIENTE
Como exabogada general de la UNAM, manifestó que si bien se han dado pasos importantes contra la violencia de género, entre ellos la creación del Protocolo para la Atención de Casos de Violencia de Género que derivó en el aumento de más de mil por ciento de denuncias, así como la creación de la Coordinación para la Igualdad de Género de la Universidad, es apenas el inicio de un largo proceso.
“Falta mucho. La violencia de género es estructural porque tiene un componente social y cultural muy importante y la cultura no se cambia de un día para otro. Puede haber estos esfuerzos, pero, si no cambiamos la cultura, la forma en la que estructuralmente nos vemos mujeres y hombres que están en la raíz de la desigualdad, no vamos a terminar nunca con la violencia y en ese proceso es en el que estamos ahora, en el que yo diría que intentamos la deconstrucción colectiva”.
“No basta con la voluntad política, tenemos que realizar acciones que concreten esto y además hay un papel también muy importante de los varones. No solamente es decir ‘ya ahora todos los institutos tenemos comisiones de género’; están, pero también es dar un paso al lado y ceder espacios de decisión para las mujeres, que a veces es muchísimo más complejo de hacer”, expuso.
Reconoció la importancia del movimiento contra la violencia de género en la UNAM en 2019, que obligó a las autoridades universitarias a escuchar y lograr una transformación.
“Los movimientos estudiantiles fueron necesarios, fueron un grito de desesperación y la Universidad dio una respuesta institucional y ha venido caminando. Estamos en un camino permanente, por eso digo que no es inacabado”, insistió.
Cuestionada sobre los paros que enfrenta la Universidad, rechazó que exista falta de gobernabilidad en la institución.
“La Universidad constituye un ejemplo de cómo resolver los conflictos porque a veces podemos confundir gobernabilidad con autoritarismo, represión, y no son sinónimos. No hay represión, no hay autoritarismo, sí hay gobernabilidad porque hay un constante diálogo con la comunidad”, aseguró.
INSTITUCIÓN DEMOCRÁTICA
Al referirse al mecanismo a través del cual se designa al rector, establecido en la Ley Orgánica de 1945, y que le da a la Junta de Gobierno esta responsabilidad, calificó de falaz el discurso sobre la falta de democracia universitaria.
“Si en este país hay una institución democrática es la Universidad. Todas las decisiones relevantes se toman mediante órganos colegiados y no es solamente uno, sino varios. No hay ninguna decisión que esté concentrada en manos de una sola persona. La Universidad es profundamente horizontal, a mí me parece una falacia hablar de la democracia universitaria, pensando que eso significa abrir a las votaciones universales la elección del rector”, dijo.
Esto, aseveró, no garantiza una buena elección porque implica riesgos de que otros intereses se metan a la universidad.
“Sería muy atractivo para todos los partidos decir: ‘bueno, aquí nos metemos nosotros’; también para intereses privados decir: ‘va a haber una campaña y entonces empezamos aquí a financiar’. Me parece que la Junta de Gobierno es el órgano que garantiza la autonomía universitaria, porque lo que hace es solamente elegir al rector y a las directoras y directores, no tiene otras funciones”, destacó.
Por primera vez es una Junta de Gobierno que tiene más mujeres. ¿Qué opina al respecto?
“Me da muchísimo gusto, es un reflejo, un triunfo porque es resultado del movimiento de mujeres que, claro, tiene que ver con las estudiantes, pero también con todas las académicas que hemos impulsado mayor igualdad en la Universidad y que se incorpore la perspectiva de género. Me parece una excelente noticia que haya más mujeres que hombres ahora en la Junta de Gobierno, porque ciertamente hay muchas mujeres, además, con perspectiva de género”, refirió.
Sobre la autonomía universitaria, comentó que salvo por el par de conatos de iniciativas de reforma a la Ley Orgánica, que no prosperaron, no ve una amenaza contra ésta de cara al proceso rectoral.
“En parte es porque hay muy buenos perfiles para dirigir a la universidad. Hay gente muy valiosa, preparada, con una gran capacidad; universitarias y universitarios que garantizan que el proceso pueda resolverse internamente. No necesitamos mirar a ningún lado porque las fuerzas las tenemos aquí, los perfiles los tenemos aquí y no son ni uno ni dos, podemos hablar de nueve o diez perfiles realmente idóneos y que garantizarían la autonomía universitaria y que le darían un rumbo. Eso me parece que es la mayor fortaleza”, resaltó.
González Contró es una de las mencionadas entre la comunidad universitaria como posible “rectorable”, aunque ella aún no ha levantado la mano.
AGENDA URGENTE
Entre las prioridades de la UNAM mencionó la violencia de género, la seguridad, así como la atención de la salud mental tras la pandemia.
“Hay otros retos, agendas también emergentes; por ejemplo lo que tiene que ver con integridad académica e inteligencia artificial, que nos cayó de pronto. Ya viene desde hace algunos años, pero la Universidad tiene que enfrentar eso y no es solamente de manera reactiva, de que voy a prohibir utilizarla, sino cómo asumir en el proceso de formación la inteligencia artificial y todos los medios digitales como parte ya de nuestra realidad y como herramientas que tenemos que incorporar en el proceso pedagógico, de investigación, en el proceso de difusión de la cultura”, apuntó.
Respecto a la agenda estratégica explicó que ésta tiene que ver con qué Universidad se quiere ser y con el potencial transformador que tiene la realidad mexicana, desde la Universidad.
“Una cosa que a mí siempre me parece muy relevante la incidencia social en la sociedad. Tenemos un potencial transformador muy importante y es relevante visibilizarlo; tenemos un gran potencial también con los jóvenes a través del servicio social, pero el servicio social, salvo en algunas carreras, sobre todo las de la salud, que está muy bien organizado, no aprovecha todo ese potencial que podría realmente transformar el país. Entonces también hay un potencial ahí muy importante”, ejemplificó.
Dato
González Contró es una de las mencionadas entre la comunidad universitaria como posible “rectorable”, aunque ella aún no ha levantado la mano.



