Armados con palos y pañuelos de colores, garantizan la seguridad de las comunidades, así como la vigilancia de los territorios indígenas. Gracias al conocimiento que tienen de la selva, lograron rescatar a los menores huitoto, que se extraviaron entre la vegetación tras un accidente aéreo
Agencia Excélsior
El papel de las guardias indígenas de Colombia fue fundamental para lograr el rescate con vida de los cuatro niños que pasaron 40 días perdidos en la selva del país.
Cerca de 84 voluntarios, miembros de las guardias indígenas de los departamentos de Caquetá, Putumayo, Meta y Amazonas, se unieron entonces al centenar de comandos de la Operación Esperanza.
Nos organizamos, nos coordinamos”, explicó Luis Acosta, responsable nacional de las guardias indígenas de la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC).
Con presencia en varios departamentos, estos guardias indígenas, armados únicamente con palos y pañuelos de colores, garantizan la seguridad de las comunidades y la vigilancia de los territorios indígenas, que se enfrentan o cohabitan con numerosos grupos armados activos en el país.
En la selva del Guaviare, el dúo funcionó.
Todos los días elaboraban un informe conjunto sobre las operaciones, mientras los nativos realizaban sus propios rituales para los “espíritus” de la selva, utilizando su tradicional mambé (un polvo hecho con hojas de coca y ceniza) y chirrinchi, una bebida fermentada.
Utilizando machetes y botes de pintura en aerosol, los rescatistas dejaban marcas o pequeñas “trampas” (troncos cortados o colocados estratégicamente) aquí y allá para guiar a los niños.
También se utilizaron los conocimientos medicinales de los indígenas para adaptarse a las difíciles condiciones de la selva, tratando rasguños, astillas, picaduras de insectos, agotamiento y dolor físico.
Así lograron encontrar la semana pasada a los menores que se perdieron tras un accidente aéreo.
Tras la caída de la avioneta el 1 de mayo, en un accidente en el que fallecieron la madre de los menores y otros dos adultos, la familia se aferró a una esperanza: su conocimiento de la selva, sus reglas, peligros y códigos.
Los niños conocían la selva y los indígenas que los buscaban implementaron todos sus saberes.
Los “hijos del monte”, como decía su abuelo, pudieron sobrevivir comiendo un poco de fariña (harina de yuca) que había a bordo del avión accidentado y rescatando algo de la comida lanzada al azar por los helicópteros del ejército.
Pero también consumiendo “semillas”, frutas, raíces y plantas que habían identificado y sabían que eran comestibles, explicó Luis Acosta, responsable nacional de las guardias indígenas de la ONIC.
Son niños indígenas y conocen muy bien la selva. Saben qué comer y qué no. Lograron sobrevivir gracias a eso y a su fuerza espiritual”, dijo Acosta, que participó en las operaciones de búsqueda.
Este tema de la “fuerza espiritual” es recurrente entre los líderes indígenas que comentan la hazaña. Acosta prometió colocar una guardia frente al hospital militar de Bogotá, donde están siendo atendidos los niños, para acompañarlos “espiritualmente”.
1 de mayo
La Aeronáutica Civil informa de la desaparición de un avión Cessna 206, con siete
personas a bordo. Volaban entre Araracuara y San José del Guaviare.
8 de mayo
A la búsqueda terrestre y aérea se suman cerca de 60 unidades de élite de las Fuerzas Especiales del Ejército, así como un grupo de familiares de los desaparecidos.
15 de mayo
Las autoridades colombianas informan del hallazgo del avión con tres cuerpos en su interior. El aparato fue localizado en una zona rural del caserío Palma Rosa.
17 de mayo
Los equipos de búsqueda redoblan sus esfuerzos para encontrar entre la extensa selva a los menores huitoro Lesly Mucutuy, Soleiny Mucutuy, Tien Noriel Ronoque Mucutuy, y de Cristín Neriman Ranoque Mucutuy.
21 de mayo
Casi un centenar de indígenas se unen a la búsqueda para aportar sus conocimientos sobre el terreno selvático y apoyar a los 150 militares en la Operación Esperanza.
24 de mayo
Células combinadas de búsqueda, compuestas por las Fuerzas Militares e indígenas nukak, ubican en dos lugares diferentes pañales, tenis, un accesorio de celular, una tapa de biberón y una toalla que se cree pueden haber sido abandonados por los menores.
26 de mayo
Cristín Ranoque Mucutuy, la bebé indígena huitoto desaparecida junto a sus tres hermanos, cumple su primer año de vida.
9 de junio
Cuarenta días después del accidente aéreo, el gobierno confirma que los cuatro menores fueron encontrados con vida por las Fuerzas Militares e indígenas.
#FALTAUNO
Wilson, un perro que formaba parte de la operación de búsqueda de los niños indigenas, se perdió en la selva horas antes del hallazgo de los menores. Lo siguen buscando.



