Sin miedo, pese a la actividad del Popo; 40% de familias se ha ido

Habitantes de 26 comunidades que se encuentran más próximas al volcán viven con normalidad las constantes erupciones que presenta Don Goyo desde hace 30 años

Agencia Excélsior

Desde Amecameca y los municipios circunvecinos se observa lo majestuoso del Popocatépetl, la llamada Montaña que humea, en náhuatl, que mantiene su actividad de manera constante desde hace 30 años, el 21 de diciembre de 1994, cuando despertó luego de un reposo de 67 años, allá por 1927.

Los registros hablan de una historia de más de medio millón de años, cuando este volcán surgió a partir de la erupción violenta de otros: el Nexpayantla, Ventorrillo y el Fraile. Se encuentra en el eje volcánico del centro de la República Mexicana en los límites de Puebla, Estado de México y Morelos, a una altura de alrededor de 5 mil 400 metros sobre el nivel del mar, sólo por debajo en magnitud del Pico de Orizaba.

Paso de Cortés, donde se une el Popo a su eterna compañera Iztaccíhuatl, es el último punto al que las autoridades permiten llegar a quienes desean apreciarlo en su magnitud de este lado de la entidad mexiquense, pues los vientos que tradicionalmente soplan hacia Puebla no representan, hasta hoy, un riesgo mayor por su fumarola compuesta de gas y ceniza.

En este recorrido, visitamos uno de los poblados más cercanos y de mayor riesgo si el coloso tuviera un episodio de expulsión de material incandescente, como ha sucedido en diferentes momentos, como fue el 18 y 19 de diciembre del 2000 y los años posteriores: 2005, 2011, 2014, 2015, y más recientemente en 2019 y 2023.

Santiago Xalitzintla es una de las 26 comunidades más próximas al volcán. Ésta se ubica a menos de 12 kilómetros del cráter, dentro del municipio de San Nicolás de los Ranchos, donde viven alrededor de 2 mil 500 personas, muchas menos de las que lo habitaban hasta 1994 y el año 2000, según cuenta Rodrigo de la Cruz, presidente de la Junta Auxiliar de esta comunidad.

“Hay mucha gente que ya se fue, del año 94, 2000 para acá estamos al 50% o el 60% ya está en la Ciudad de México o aquí en Puebla, San Andrés Cholula u otros municipios.

“Los que nos quedamos aquí ya nos acostumbramos, desde hace muchos años sólo rezumba y rezumba, las ventanas se siente como vibran, las casas de dos pisos como rechinan, pero ya qué, ya nos acostumbramos”, señala.

Y sí, aquí la vida transcurre con cierta normalidad en la víspera de la celebración de Don Goyo este próximo miércoles, fiesta que surgió a partir de la historia de Gregorio Chino Popocatépetl, un personaje del pueblo, un tempero, que pedía al volcán interceder para lograr buenas cosechas en la región.

Es tradición que cada 12 de marzo, los pobladores de varias comunidades rindan tributo al escalar las faldas del volcán para dejar flores, comida y todo tipo de ofrendas que honren al coloso, sin embargo, este año la petición de las autoridades estatales, luego de una reunión con Protección Civil, fue no llegar hasta los 5
kilómetros de distancia al cráter como acostumbran.

¿Miedo, temor, riesgo porque se encuentran a menos de 12 kilómetros del volcán?

“Miedo no, ya nos acostumbramos, solamente Dios sabrá hasta cuando, ya nos acostumbramos, es normal para nosotros”, responde la señora Cristina Pérez que tiene su puesto de tacos a un costado del kiosco de la comunidad.

En su mayoría campesinos y dedicados al comercio en pequeño, quienes aquí residen han decidido mantenerse en esta tierra, que tiembla permanentemente y que, en sus calles cubiertas de ceniza se muestra diariamente la vida del volcán.

Santos Jiménez, un hombre de 65 años que arregla el techo de un puesto frente a la iglesia rechaza la reubicación que propone el gobierno del estado, si antes no les ofrece condiciones para seguir laborando en el campo o desarrollar una actividad.

“En estos 30 años que ha pasado desde entonces, ¿ya se acostumbraron a vivir junto al volcán? Yo por mí ya me acostumbré, les digo de todas maneras vamos a morir, a donde vamos a ir, con la naturaleza no se juega. Nos ofrecen un lugar, pero muy lejos y sin tierra para sembrar, así no nos vamos”, aclara.

La actividad del Popo es noticia nacional, pero también internacional. Aquí nos encontramos a Parker, un joven estudiante norteamericano que vino de vacaciones a México y curioso por el volcán visitó Xalitzintla, previa escala en Puebla para, por lo menos, capturar algunas imágenes de la fumarola de 3 kilómetros de altura.

“Siempre he conocido este volcán porque es interesante, estaba en Puebla y decidí venir a ver al volcán”, detalló.

En esta región, los caminos y las rutas de evacuación se encuentran en un 80% en buenas condiciones.

Además, ante la reciente actividad volcánica, que ha provocado, incluso, la cancelación de vuelos en los aeropuertos de la CDMX y Puebla, se actualizó el programa de Protección Civil contemplando al menos 200 refugios.

Estos se utilizarían, sólo en caso de que el volcán eleve su actividad, mientras tanto, seguirá siendo el guardián que vigila, además de a su mujer dormida, a los más de 25 millones de habitantes que viven a su alrededor.

SANTIAGO Xalitzintla

Es la comunidad más cercana. Se encuentra a 12 kilómetros del cráter.

Tiene 2 mil 500 habitantes.

Decenas de familias se han ido a la CDMX, Cholula y otros municipios por miedo.

Cada 12 de marzo varios poblados le rinden tributo por las cosechas.