Fabiola Díaz, la tuxtleca que aseguró a su perrihijo y se ha ahorrado mucho dinero

“Los tienes que tratar como hijos”

Christian González | Tuxtla Gutiérrez

A pesar de que casi el 71 por ciento de los hogares mexicanos cuenta con una mascota, como lo revelan datos del Instituto Nacional de Geografía y Estadística (Inegi), la realidad es que poco más del 4% cuenta con un seguro de vida para los animalitos.

Pese a la poca cultura que existe en el tema de seguros, hay quienes han visto con buenos ojos esa opción, pues están conscientes de que ese tipo de coberturas son buenas, y que, en caso de que su perrito o gato enferme, el desembolso de dinero es mínimo o nulo.

En entrevista con Oye Chiapas, Fabiola Díaz, originaria de Tuxtla Gutiérrez cuenta que, hace apenas 3 meses, decidió asegurar a su “perrihijo” de 7 años de edad, bautizado como Camilo Federico Rivera Díaz, de la raza Shih-tzu.

La también empresaria admite que el canino se ha convertido en parte de su familia, de sus proyectos y de prácticamente todo lo que hace, “estoy trabajando y ahí está; en las reuniones, ahí está, donde sea”.

Aunque antes tuvo una perrita llamada Nicanora, cuya pérdida le dolió mucho e incluso juró no volver a tener otra “mascota”, Fabiola confiesa que Camilo llegó a su vida y le robó el corazón.

Sin embargo, asegura que esta vez planeó mejor la situación y pensó en el futuro de su canino, por lo que al escuchar que había seguros de vida para los animalitos, no lo pensó dos veces.

MUCHOS BENEFICIOS, A CAMBIO DE POCO DINERO

“No lo pasé desapercibido, me dije, ‘todos tenemos un principio y un fin’, y por eso ahora me apliqué y lo aseguré, es un seguro para mascotas de GNP’”, menciona. Lo más sorprendente, afirma, es que por 2 mil 800 pesos al año el seguro no solo le cubre la parte del fallecimiento, sino otros gastos tanto médicos como de otra índole.

Es decir, si Camilo se enferma, lo pueden internar con el seguro que le cubre hasta 8 mil pesos, lo que para ella es, sin duda, una verdadera oportunidad.

ANTES GASTABA MUCHO

De hecho, ejemplifica que antes de adquirir ese seguro, Camilo se enfermó, y entre estudios y otras cuestiones que requería, gastó más de 4 mil 300 pesos. “Lo llevas al veterinario, y pues con todos los estudios y eso, tienes que gastar mucho dinero de un jalón”, refiere.

Fabiola también aclara que el seguro es tan “bondadoso” que, al año, Camilo tiene derecho a una cita en la estética, o a la aplicación de un desparasitante, cortado de uñas, entre otras cuestiones que, si alguien carece de dinero, se le dificultaría mucho.

Además, comenta que también le incluyen una vacuna antirrábica por el mismo lapso, lo que ─nsiste─e trata de una buena inversión para las mascotas.

Según ella, externa, aún hay desconocimiento de este tipo de beneficios, pero cuando tiene la oportunidad, se los comparte a sus familiares o amistades para que lo adquieran. Se siente tranquila, manifiesta, porque si a su mascota le llegara a suceder algo, o que requiera de algo urgente, ya tiene asegurada su atención médica.

“Los tienes que tratar como hijos, porque al final de cuentas conviven contigo, duermen contigo, están contigo, entonces qué mejor que mantenerlos bien, que estén cubiertos”.

Aunque tiene una hija de 22 años de edad, Fabiola puntualiza que Camilo, a quien obtuvo como regalo de una expareja, es prácticamente su acompañante, pues su heredera es independiente y estudia en otra región del país; “(su perrito) tiene nombre de telenovela (risas), pero eso sí, es muy tranquilo, dócil”.

Para ella, dijo, es grandioso que en la actualidad haya más apertura para las mascotas, y que más negocios reciban ese tipo de animales domésticos, por lo que, sin duda, para ella esto también es un avance significativo. “La sociedad está con esa apertura, lo que es muy bueno”.