Messi se retira de la Selección Argentina: lágrimas y victoria 3-0 sobre Benín en el Monumental

El astro mundial cierra su ciclo en la selección argentina con un gol y dos asistencias en medio de su partido de despedida que en realidad fue una fiesta nostálgica.

Agencia Excélsior/Argentina

Cualquiera que fuera el resultado, las lágrimas estaban garantizadas. Murió una parte del futbol con el retiro de Messi de la Selección Argentina, luego de vencer en un pletórico estadio Monumental a Benín 3-0.

El futbol, como la vida, son ciclos. Se renueva, cambia de protagonistas y encuentra nuevas historias, pero como duele cuando los grandes ídolos comienzan a apagarse. Hay futbolistas que dejan de ser solamente tipos con jerseys, shorts, calcetas y tachos: se convierten en parte de la memoria de generaciones enteras.

Messi sonaba con fuerza su nariz, se limpiaba las lágrimas en el autobús de camino. No había más tiempo, todo era una última vez. Jorge Valdano, compañero de Diego Armando Maradona, alguna vez explicó que Messi enseñó la esencia del futbol.

¿Cómo jugó Messi en su despedida con Argentina?

Caminando. Vagando por la cancha como si le perteneciera, manejando los tiempos como un reloj y tratando la pelota como un objeto sagrado. Y quizá por eso la noche en el Monumental tuvo algo extraño. Argentina jugaba, pero el partido parecía estar en otra parte.

La gente no estaba solamente mirando a la Albiceleste; estaba intentando guardar en la memoria cada movimiento de su capitán. Benín puso un candado que Argentina no podía romper. El conjunto africano se replegó, cerró espacios y convirtió durante buena parte de la primera mitad el último partido de Messi en una espera incómoda.

Hasta que apareció una vieja sociedad. Al 47’, un centro de tiro de esquina de Messi encontró la cabeza de Nicolás Otamendi. Dos viejos conocidos. 17 años compartiendo selección, suficientes para entender que algunas historias no necesitan demasiadas palabras.

¡Adiós, Messi!

Después apareció Nico Paz para marcar el segundo. Pero los goles eran casi una anécdota. La noche pertenecía a Messi y sus asistencias. No es fácil encontrar deportistas capaces de prolongar su brillo durante tantos años.

Por eso son tan especiales. Los grandes ídolos generan una sensación de eternidad. Parece que siempre van a estar ahí, que el domingo siguiente volverán a aparecer, que todavía habrá otra Copa, otro partido, otro regate. Leo Messi le dice adiós a la Selección Argentina.

En su despedida escribió: “Me voy vacío”. Y quizá también deja vacíos a todos los que aman el futbol. A quienes crecieron con sus regates, sus carreras, sus goles y esa manera de entender el juego.

¿Cómo fue el último gol de Messi?

Habrá quienes quieran colocarlo en una u otra canasta, compararlo con otros gigantes o discutir quién fue el mejor. Pero Messi ya pertenece a otra dimensión. Messi es futbol. Resulta difícil explicar uno sin hablar del otro.

Se pudo ir con un último gol. Con un sello personal, de penalti para cerrar la victoria. El Monumental entendió que no estaba viendo simplemente el final de un partido, sino el cierre de una época.

Fueron 208 partidos, 126 goles y 68 asistencias con Argentina. En territorio argentino dejó 37 goles y esta noche utilizó por última vez una camiseta especial, la número 16 distinta de local que vistió a lo largo de su carrera con la Albiceleste.

En el Monumental de Buenos Aires, ante Benín, aquel chico rosarino con capacidades diferentes, inhabilitado para decir dos frases seguidas, visiblemente antisocial e incapaz de casi todo lo relacionado con la picaresca humana, apagará una parte de su talento asombroso para mantener en su poder una historia irrepetible.

Y mientras las lágrimas aparecían en su rostro, quedó claro que el futbol seguirá. Siempre lo hace. Pero ya no será el mismo.