CHRISTIAN GONZÁLEZ/Tuxtla Gutiérrez
La bebida alcohólica-energizante “Four Loko”, cuya entrada al mercado chiapaneco se originó hace como nueve años, en la actualidad representa una “bomba mortal” para miles de personas, sobre todo jóvenes estudiantes de secundarias, preparatorias y hasta de primarias que la consumen de manera constante, y de distintas formas.
Aunque hay alrededor de siete presentaciones, en las tiendas de autoservicio como “Oxxo” y “Extra” aparecen por lo regular tres, con colores llamativos: la Gold, la Purple y la Black. Se vende sin ningún problema, desde 47 pesos hasta los 58 pesos, cada lata de 473 mililitros.
La también conocida como “cocaína líquida”, cuyo génesis fue en Chicago, Estados Unidos —donde ya no se comercializa por su peligrosidad para consumo humano debido a que contiene cafeína, taurina y otras sustancias—, alcanza 12 por ciento de alcohol, equivalente a casi 5 copas de vodka o el mismo número pero de vino, o entre tres a cuatro latas de cerveza; en todos los casos se le “agregaría” el poder de tres bebidas energizantes. Un coctel de muerte.
Lo que más preocupa al menos en Tuxtla Gutiérrez es que comenzó a venderse a las afueras de las escuelas, pero en forma de “bolis” o paletas de hielo, y aunque las autoridades la sacaron del mercado por varios años, de nueva cuenta se pueden observar las “vistosas latas” en las tiendas de conveniencia.
“Es preocupante porque con una lata que ellos (adolescentes) consuman, con eso tienen para embriagarse e inclusive para desmayarse; y es ocupante, porque esta bebida es atractiva, y pasa desapercibida para la mayoría de padres y madres de familia, porque piensan que están tomando alguna bebida energizante o azucarada”, asevera un experto consultado por este rotativo.
De acuerdo con él, la persona que opta por el “Four Loko” se mete a su cuerpo un depresor del sistema nervioso central, el alcohol, además de un estimulante, lo que “confunde” al corazón, “porque no sabe qué hacer, y lo más probable es que te dé un infarto, o te quedes ciego, parapléjico, o un sinfín más de males, hasta la misma muerte”.
Si no se tiene el cuidado necesario, “cada vez tendremos más niños y adolescentes en hospitales”, alerta el especialista.
LOS “TRUCOS” PARA CONSUMIRLA
Además de la venta en forma de “bolis” y paletas de hielo, los jóvenes han estudiado otras maneras de consumir la bebida: en gomitas (panditas) o hasta en latas de bebidas azucaradas, como el “Arizona”, con la cual camuflan el líquido y lo meten a sus centros escolares.
María es una joven que aún no puede obtener su credencial de elector, y desde hace dos años, cuando tenía 15, probó por primera vez el “Four Loko”, en un envase precisamente de dicha bebida de sabores, la forma más común en la que los jóvenes la introducen a sus centros escolares.
“A lo mucho he tomado dos latas, porque ya había visto los efectos que le ocasionó a un amigo, quien se tomó casi cuatro, quedó perdido, no sabía ni quién era su novia… fue muy feo, pero a la vez gracioso, aunque no me gustaría repetirlo”, cuenta.
Aunque en otras ocasiones tomó el “Four Loko”, agradece que lo único que le sucedió fue haber perdido su dinero, sus lentes y hasta el teléfono celular, “aparte de mi amigo, en fiestas he visto cómo la gente queda tirada, vomitando, y empiezan con risas, luego le siguen con otra lata, y ya se pierden por completo”.
Para el especialista consultado, no se trata de “satanizar” la bebida o sacarla del mercado para resolver la problemática, sino que va más allá: urge concientizar a los padres, a los maestros y directivos de las escuelas, y a esos miles de clientes potenciales que no alcanzan la mayoría de edad, y con ello evitar más desgracias.



