La esperanza como seres humanos no está en la muerte, sino en Jesucristo que resucitó y vive para siempre: Avivando a México

Guías espirituales o líderes religiosos coinciden en el grave peligro de conmemorar el Día de Muertos o Halloween, y por ello explican el porqué no hacerlo.

CHRISTIAN GONZÁLEZ/Tuxtla Gutiérrez

Guías espirituales o líderes religiosos coinciden en el grave peligro de conmemorar el Día de Muertos o Halloween, y por ello explican el porqué no hacerlo.

Para Marco Tulio Carrascosa, presidente de la asociación civil “Avivando a México”, este 31 de octubre y 1 y 2 de noviembre, en medio de una sociedad que representa y exalta a la muerte, es necesario recordar una verdad que permanece por encima de las culturas, las ideologías, los partidos políticos y las generaciones: “¡Jesucristo es el Señor de la vida y de la muerte!”

Recordó que la cruz no representó una derrota, sino la más grande victoria de la historia de la humanidad. “Y el sepulcro vacío es el testimonio eterno de que ninguna oscuridad puede prevalecer sobre el poder de Dios”.

Por ello, insistió en que nuestra esperanza como seres humanos no está en la muerte, sino en Jesucristo que resucitó “y vive para siempre”.

Rememoró que, en la Biblia, donde está la palabra de Dios, hay versículos que hablan del poder del Todopoderoso sobre toda hueste de maldad, como en 1 Corintios 15:55: “¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria?”

También ejemplificó el versículo de Colosenses 2:15: “Y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz”.

Por su parte y sobre la conmemoración de estas fechas en honor a la muerte, el pastor Abel Sánchez aseveró que Dios sabe, como padre, lo oscuras y peligrosas que son las dimensiones de la muerte y la hechicería.

“No importa si un pastor famoso, un maestro o tus amigos intentan por todos los medios convencerte que celebrar a la muerte y a los demonios, se reduce a una fiesta inocente, cultural y comercial”, alertó.

Agregó: “Tu Dios, el Dios todopoderoso, Señor del imperio de la luz, la vida y la verdad, te ha dicho: ¡Tú y tus hijos no, porque posesión mía son!”

Recordó que somos la iglesia que Él compró al precio de la sangre de su hijo Jesús, quien en una cruz precisamente venció a la muerte, “exhibiendo y ridiculizando a Satanás y a todos sus demonios”.

Por ello, apuntó que las celebraciones a la muerte y a la hechicería no son un juego ni una actividad trivial, es penetrar voluntariamente en el terreno de la oscuridad, abandonar la protección “de su abrigo y de sus alas e ingresar a un reino de tinieblas y maldad”.

En sí, dijo, es adorar y celebrar, es ofrendar y servir a aquellos que por naturaleza no son Dios, sino demonios y espíritus de maldad. Por ello, subrayó que disfrazar a los hijos de demonios o hechiceros es algo a lo que Dios te ha dicho: “tú y tus hijos no”.